ACTIVIDADES  

 

abecedario de los buenos enamorados

 

 

 

En el capítulo XXXIV de la Primera Parte del Quijote, mientras don Quijote descansa, el cura lee en voz alta el relato titulado El curioso impertinente

 

Cuenta la historia de dos amigos llamados Lotario y Anselmo, y de la esposa de éste, Camila. Anselmo, presa de una impertinente curiosidad, pide a Lotario que corteje a Camila, para saber si ésta le es fiel. Al principio, Camila rechaza indignada las pretensiones de Lotario, y Anselmo queda muy satisfecho de la fidelidad de su mujer, pero decide que Lotario insista. Al final, Lotario y Camila se convierten en amantes, mientras Anselmo continúa convencido de la lealtad de ambos. Una circunstancia imprevista hace, sin embargo, que se descubra toda la verdad, Camila huye de su casa, y Anselmo muere de pesar al momento de escribir la causa de su muerte.

 

 

 

 

Ilustración de Daniel Urrabieta Vierge, en Biblioteca del cigarral del Carmen, Toledo.

 

He aquí un fragmento del capítulo en el que están conversando Camila y Leonela, su criada.  Camila le cuenta sus dudas a la criada y ésta le aconseja:

 

 

—No corre por ti esa razón1 —respondió Leonela—, porque el amor, según he oído decir, unas veces vuela y otras anda: con este corre y con aquel va despacio; a unos entibia y a otros abrasa; a unos hiere y a otros mata; en un mesmo punto comienza la carrera de sus deseos y en aquel mesmo punto la acaba y concluye; por la mañana suele poner el cerco a una fortaleza y a la noche la tiene rendida, porque no hay fuerza que le resista. Y siendo así ¿de qué te espantas, o de qué temes, si lo mismo debe de haber acontecido a Lotario, habiendo tomado el amor por instrumento de rendirnos la ausencia de mi señor2? Y era forzoso que en ella se concluyese lo que el amor tenía determinado, sin dar tiempo al tiempo para que Anselmo le tuviese de volver y con su presencia quedase imperfecta la obra; porque el amor no tiene otro mejor ministro para ejecutar lo que desea que es la ocasión: de la ocasión se sirve en todos sus hechos, principalmente en los principios. Todo esto sé yo muy bien, más de experiencia que de oídas, y algún día te lo diré, señora, que yo también soy de carne, y de sangre moza. Cuanto más, señora Camila, que no te entregaste ni diste tan luego, que primero no hubieses visto en los ojos, en los suspiros, en las razones y en las promesas y dádivas de Lotario toda su alma, viendo en ella y en sus virtudes cuán digno era Lotario de ser amado. Pues si esto es ansí, no te asalten la imaginación esos escrupulosos y melindrosos pensamientos, sino asegúrate que Lotario te estima como tú le estimas a él, y vive con contento y satisfación de que, ya que caíste en el lazo amoroso, es el que te aprieta de valor y de estima, y que no solo tiene las cuatro eses que dicen que han de tener los buenos enamorados3, sino todo un abecé entero4: si no, escúchame, y verás como te le digo de coro. Él es, según yo veo y a mí me parece, agradecido, bueno, caballero, dadivoso, enamorado, firme, gallardo, honrado, ilustre, leal, mozo, noble, honesto, principal, quantioso, rico y las eses que dicen, y luego, tácito, verdadero. La x no le cuadra, porque es letra áspera5; la y ya está dicha6; la z, zelador de tu honra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

notas:
1  No se dice por ti.
2 Leonela se introduce en la acción, como cómplice interesada, por medio del personal nos y el posesivo mi
3  las cuatro eses son «sabio, solo, solícito y secreto»; el tópico literario, convertido en frase hecha, se extiende desde la poesía de cancionero hasta, por lo menos, Calderón. 
4 Los alfabetos, y no sólo los amorosos, son frecuentes en la literatura y en la tradición semipopular. Sin duda el más célebre es el que aparece en Lope de Vega, Peribáñez, 408 ss. 
5 La teoría renacentista clasificaba las letras (o sonidos) en ásperas suaves.
6Era una variante gráfica de la i.

 

cuaderno de escritura

  • Imagina que te toca a ti hacer el papel de la criada y te ves en situación de dar consejos en materia de amores.  ¿Qué reflexiones y consejos darías?
  • Termina tu intervención de la misma forma que el personaje cervantino: con un “abecedario” del buen enamorado.  Haz previamente una lista de adjetivos cuya primera letra se corresponda con cada una de las letras del abecedario actual del español.

 

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